¿Quiere ser amigo de sus empleados? Así es como puede funcionar

Muy rara vez vemos interesados a nuestros amigos en nuestras finanzas o plan de ahorros. ¿La excepción? Cuando esos amigos también son sus empleados.

Es una situación complicada, la dinámica jefe-amigo. Muchas cosas pueden interferir en el desarrollo de amistades entre personas de diferentes niveles dentro de una organización. ¿Y qué hay de la noción de llevar la relación a un nivel más serio? Es por esto que muchas empresas implementan políticas de “no relaciones personales” entre los jefes y sus subordinados.

Sin embargo, tener una conexión fuerte con los empleados no es necesariamente algo malo; de hecho, puede ser muy gratificante. Además, saber qué está sucediendo en las vidas de los miembros de su equipo y qué cosas les importan más puede ayudarle a ser un mejor gerente. Recientemente celebré mi cumpleaños número 50 y me conmovió ver que muchos de mis empleados fueron a mi fiesta. Unas pocas semanas después, tuvimos una inusual fiesta navideña que incluyó una competencia de tiro de hachas: ¡nos reímos muchísimo!

Sin duda, socializar con los empleados fuera del lugar de trabajo proporciona una atmósfera relajada donde podemos conocernos mejor mutuamente, ya sea en un concierto o simplemente merendando en la casa de alguien. Esto genera confianza y compañerismo, que pueden mejorar considerablemente los índices de innovación cuando todos vuelven a la rutina.

Aun así, ser amigo de sus empleados puede volverse complicado. Tiene que saber dónde poner los límites y alejarse. De lo contrario, puede acabar en una posición incómoda.

 

Navegar por los obstáculos de ser amigo y jefe

Antes de volverme Directora General, yo era “la hija del jefe”, una reputación que a veces todavía tengo que aclarar en Jelmar. En general, he superado ese título porque consistentemente trabajo turnos largos, me preocupo por las personas a mi alrededor y me enfoco en hacer que la empresa avance. Pero me sigue molestando un poco que tengo que caminar por la cuerda floja que cuelga entre ser la jefa de los nuevos empleados y una antigua colega para aquellos que presenciaron de primera mano mi evolución desde el día en que mi padre me contrató (¡sin un puesto de trabajo!).

¿Eso significa que no puedo decirle amigo a alguien con quien trabajo? Por supuesto que no. Pero tengo que pensar en la forma adecuada de equilibrar ese tipo de relación para que ambos nos sintamos cómodos.

¿Le interesa saber cómo puede hacer lo mismo? Pruebe estas estrategias para tener una conexión más sana entre supervisor y empleado:

 

1. Muestre su vulnerabilidad.

Esto puede ser difícil para algunos líderes. Sin embargo, si es sincero con las personas a su alrededor, usualmente le corresponderán. Por supuesto, no le cuente al novato sus más profundos pensamientos desde el primer día pero sí sea humano y humilde. Deje que todos vean que no es perfecto pero se esfuerza por ser el mejor "yo" que puede. Es más probable que ellos hagan lo mismo.

 

2. Sea respetuoso y cortés.

Las pequeñas cosas no son tan pequeñas como algunos piensan. Una vez dejé un trabajo porque nadie me decía “por favor” y “gracias”. Incluso si no desea ser amigo de sus compañeros, demuéstreles su aprecio escuchándolos activamente y recordando lo que le dicen. Y entonces utilice ese conocimiento para celebrar sus momentos importantes, como graduaciones y compromisos. Es lo correcto y quizás los lleve a desarrollar una amistad basada en cosas en común.

 

3. Pase la cantidad adecuada de tiempo de calidad con sus empleados.

De vez en cuando, salga con sus empleados. Vayan juntos a la happy hour después de terminar un gran proyecto u organice un evento de integración. Solo asegúrese de hacerlo ocasionalmente, no todos los días. De otro modo, cuando se trate de dar bonos, aumentos o ascensos, usted podría estar en problemas. Ponga límites y tenga expectativas claras desde el inicio para que su cercanía no incomode a las demás personas.

 

4. Establezca procesos de evaluaciones de rutina para empleados y deles seguimiento.

Otra forma de volverse más cercano con sus empleados sin sobrepasarse es incluir evaluaciones de rutina. No se limite a la práctica anual de Recursos Humanos y fomente relaciones interpersonales más fuertes invitando a los miembros de su equipo a almorzar de vez en cuando. Cuando estén ahí, verifique cómo va todo, desde sus objetivos profesionales hasta sus quejas personales. Con el tiempo, sus empleados esperarán deseosos estas reuniones pues las verán como valiosos puntos de encuentro donde los escuchan con sinceridad y los mantienen informados.

Es probable que no encuentre a su mejor amigo trabajando en la oficina de a lado y esto está bien. Su papel como líder no es ser un amigo ante todo. Sin embargo, no se resista a la posibilidad de crear conexiones amistosas con los talentos que contrata. Podrían terminar siendo algunas de las personas que hacen su vida más emocionante, interesante y entretenida.