¿Qué tienen en común la estrella de televisión y fenómeno de redes sociales Kim Kardashian West con Mayim Bialik, de The Big Bang Theory (que por cierto tiene un doctorado en Neurociencia tanto en la pantalla como en la vida real)? Si dice, “definitivamente nada”, quizás habría estado de acuerdo con usted antes de asistir a BlogHer en Los Ángeles este mismo mes.

 

A esta conferencia anual acuden miles de mujeres con blogs, empresarias y líderes a discutir problemas que van desde el crecimiento laboral hasta el balance entre la vida y el trabajo y la confianza en sí mismas. Me emocionó tener la oportunidad de ver discursos de Kardashian West, Bialik y otras oradoras prominentes, y me sentí honrada de dar mi propio discurso sobre mi experiencia como líder femenina y mamá trabajadora.

 

Pero volviendo a esas dos increíblemente diferentes conferencistas. Por un lado, tenemos a una joven mujer que brilla bajo los reflectores y parece una de esas personalidades que es “famosa por ser famosa”. Por otro, tenemos a una neurocientífica mejor conocida por interpretar a un personaje televisivo brillante, ocurrente y poco glamoroso y, recientemente, por iniciar una comunidad en línea que presenta contenido intelectual escrito por autores que ella admira.

 

Y aun así, al escuchar ambas presentaciones, ocurrió algo gracioso: aunque hablaban de temas muy distintos, las dos comenzaron a abordar temáticas similares. Kardashian West respondió preguntas sobre por qué publica imágenes desnuda (“Hago lo que me haga sentir cómoda. ... Si ustedes no están cómodas, no lo hagan”), mientras que Bialik habló de sus muchos intereses (“¿Por qué hablo sobre tantas cosas? Porque PIENSO en muchas cosas; ¡nada me lo impide!”).

 

En otras palabras, sin importar lo que piense de Kardashian West y Bialik, una cosa parece clara: ambas defendían la importancia de la autenticidad. A su manera, cada mujer habló de la necesidad de ser leales a la propia personalidad, carácter y creencias, sin importar la presión para no hacerlo.

 

Y algo que me pareció todavía más interesante: yo estaba de acuerdo.

 

En la sesión de grupo en la que participé, tuvimos una agradable plática sobre por qué conocerse a una misma y a lo que estás apoyando es crítico para el éxito empresarial. Por ejemplo, nadie debe intentar ser un experta en todo pero ser experta en las cosas que le apasionan le ayudará a enfocarse en el éxito.

 

Eso no siempre es sencillo. No puedo decirle cuántas veces me he distraído por lo que me gusta llamar “basura mental”: cosas con las que es fácil obsesionarse pero que en realidad no importan, como mi apariencia. Pero enfocarme en ser mi yo auténtico puede ayudarme a superar estos pensamientos y concentrarme en lo que es realmente importante: el éxito de mi negocio, el bienestar de mis empleados, la felicidad de mi familia y amigos.

 

Y esos, por supuesto, son valores universales, así sea una celebridad, la presidenta de una empresa o cualquier otra persona con pasión de lograr sus metas en la vida y el trabajo.