A mediados de la década del 2000, las empresas conscientes del medio ambiente enfrentaron una cuestión importante: ¿Debían diseñar productos que fueran verdes (ecológicos) pero no eficaces, o eficaces pero no verdes? Básicamente esas eran las cartas sobre la mesa y para mí, ninguna era suficiente.

 

Por suerte, el equipo químico de Jelmar se resistió a creer eso, ya que constantemente estaba ajustando y mejorando la línea CLR . Como resultado, empezando por nuestro emblemático producto CLR y continuando con muchos de los limpiadores de esa línea, cambiamos nuestras fórmulas por versiones ecológicas. No les avisamos a nuestros clientes: queríamos ver si alguien sentiría alguna diferencia en la eficacia de los productos. Nadie lo notó y las ventas siguieron subiendo.

 

Al mismo tiempo, la EPA creó su etiqueta Safer Choice de la EPA para marcar cuáles productos eran seguros para el medio ambiente y Jelmar fue la primera en usarla en nuestros comerciales en televisión nacional y en mostrar el logotipo frente a nuestras etiquetas. Incluso registramos el término "greenvenient" porque queríamos iniciar una moda en la que los clientes pudieran tomar decisiones más ecológicas si creían que era conveniente. (Seguimos esperando a que la añadan al diccionario).

 

Nuestro deseo de tener los productos más eficaces eventualmente nos llevó a crear productos más seguros. Puede sonar contradictorio: después de todo, en el pasado, la percepción general era que ningún producto ecológico tenía buena calidad. Jelmar, con la marca de productos CLR, técnicamente fue la pionera en el desarrollo de productos que pudieran limpiar perfectamente y al mismo tiempo fueran seguros para el medio ambiente.

 

En otras palabras, nos hemos vuelto sustentables no necesariamente porque sea popular, sino porque es una evolución natural de la organización. Incluso hoy en día, muchas personas no notan que nuestros productos son ecológicos: los compran simplemente porque funcionan. Para nosotros, esa es una ventaja adicional. Ahora secretamente hago que las personas que nunca habrían comprado productos ecológicos crean en ellos porque confían en la marca CLR y a la vez apoyamos el programa Safer Choice de la EPA; desde nuestro punto de vista, eso significa que todos ganan.

 

Ser verde tiene sus ventajas

 

En el pasado, a muchos consumidores no les importaba si un producto era ecológico o no. Pero ahora los Millennials han impulsado el fenómeno de darles su dinero a las empresas que tienen procesos ecológicos y ofrecen productos más seguros para el medio ambiente. Como menciona un reporte de Accenture, el poder adquisitivo de los Millennial probablemente alcanzará los $1.4 billones en los próximos dos años. Cuando tomamos en cuenta que el 90 de los Millennials entrevistados por Shelton Group distribuyen sus dólares con base en su percepción del índice de responsabilidad social de un negocio, hablamos de mucho dinero.

 

Por supuesto, los Millennials no son los únicos consumidores ecológicos. Los Baby Boomers, la Generación X y la Generación Z también muestran afinidad hacia la compra de mercancía orgánica, verde y ecológica. De hecho, el 45 por ciento de los estadounidenses quieren comprar productos ecológicos. ¿La única advertencia? Las empresas que venden estos productos deben practicar protocolos y procesos éticos y sustentables. En otras palabras, ofrecer un limpiador ecológico no es suficiente; los clientes verdaderamente comprometidos quieren saber que la corporación detrás del limpiador está haciendo todo lo que puede para ser ecológica.

 

En Jelmar entendemos y por eso abiertamente y con disposición aprendemos más sobre las maneras en las que podemos tener un efecto positivo en el planeta y nuestro futuro colectivo. Por ejemplo, si podemos usar energías naturales en lugar de petróleo, deberíamos hacerlo. Después de todo, ¿por qué preferiríamos saturar la red eléctrica cuando podríamos gozar de una fuente de energía continua usando recursos naturales como el sol en paneles solares y el viento en los aerogeneradores?

 

Quizá no seamos una compañía incipiente pero eso no significa que somos demasiado grandes para pensar en las cosas pequeñas y en cómo se suman. En consecuencia, nos hemos enfocado en auditar anualmente nuestras iniciativas sustentables para examinar cómo y dónde podemos hacer mejoras. Y hemos logrado un impulso positivo con los clientes que aprecian que no solo seamos habladores, sino que también cumplamos por medio de nuestras acciones.

 

Aun así, los galardones y las insignias que nos hemos ganado no significan nada sin la confianza de nuestros clientes. Ciertamente, es maravilloso ser avalado por la EPA y otras organizaciones pero nada es mejor que saber que hemos cumplido con las necesidades del cliente sin tener que dejar atrás nuestro objetivo de soluciones ecológicas que no dañen al planeta, el aire o a las futuras generaciones.