Viajar nunca es sencillo pero recientemente tuve mi momento de "aviones, trenes y automóviles" en el que tuve que reír para no llorar.

Tenía que volar a Florida para asistir a una conferencia empresarial y debido al retraso que marcaba mi reloj, terminé perdiendo mi vuelo. Pasaron más de cuatro horas antes de que pudiera abordar el siguiente vuelo a Orlando pero eventualmente llegué al hotel, solo para descubrir que la recepcionista nunca había oído hablar de la conferencia a la que yo debía asistir.

Resultó que la conferencia en realidad era en Fort Lauderdale pero cometí el error de reservar un vuelo a Orlando. Estaba en la ciudad equivocada.

Así que regresé al aeropuerto, donde tuve que lidiar con muchos más problemas. Mi licencia estaba vencida, así que tuve que esperar a que mi maleta volviera del avión para poder registrarla y la aerolínea me cobró cada servicio que podía. ¿Y adivine qué? Terminé perdiendo también ese vuelo. Al final, tuve que tomar un Uber desde Orlando hasta Fort Lauderdale: fue un viaje de tres horas. (Al menos logré conocer bastante bien a mi conductor de Uber, Elvis).

En situaciones como esta, lo único que queda es reír. Los líderes empresariales enfrentan el estrés todos los días. Algunos se preocupan por las finanzas, otros por el balance entre su vida personal y el trabajo, y algunos (como yo) por sus empleados. Sé que mis empleados tienen familias que mantener, cuentas médicas que pagar y padres que cuidar, y estas preocupaciones son más propensas a arrebatarme el sueño que las cosas que digan las hojas de cálculo.

Impactante, ¿verdad? ¿No es la ansiedad un gaje del oficio cuando se es un ejecutivo? Según una encuesta de Bank of America, el 41 por ciento de los dueños de empresas dicen que administrar las operaciones diarias los hace perder el sueño. (La verdadera pregunta es, ¿qué hace el otro 59 por ciento para no estresarse por el trabajo?). Es un enorme indicio de que cualquier líder necesita una inyección de humor puro para facilitarle los momentos difíciles y alejar a los gremlins mentales.

 

Alison-Shaq-bkgd.jpgEncontrar el humor en los negocios cotidianos

Luego de un día largo y difícil, todo lo que necesito para animarme es ver a Shaquille O'Neal. Bueno, más bien su figura de cartón. En mi oficina tengo una fotografía tamaño real de nosotros dos juntos. Es algo extraordinario: mi estatura de 4'10" le llega al jugador de 7'3" a la cintura. Parece que está ahogándome y yo luzco absolutamente aturdida. Es un desestresante instantáneo y es difícil no reírse cuando uno lo ve.

Por supuesto, siempre podemos contar con los jugadores retirados del baloncesto profesional para evitar que el trabajo diario nos haga perder la cabeza. Por eso debemos aprender a reírnos de nosotros mismos cuando cometemos errores, incluso si todos asumen que los directivos debemos ser unos estirados todo el tiempo. También debemos fomentar ambientes en los que las personas se sientan cómodas contando anécdotas divertidas sobre sí mismas sin tener que preocuparse sobre posibles consecuencias.

¿Por qué es necesario un poco de humor ocasional para alegrar el ambiente? Un estudio de Gallup descubrió que los hombres y mujeres de 35 años o más se ríen alrededor de 15 veces al día. Eso es 385 veces menos que el infante promedio y, afrontémoslo, ¿alguna vez ha visto a un bebé estresado? Cuando formamos parte de un momento alegre, no solo nos unimos como equipo sino que soltamos la tensión acumulada. Nada fomenta más la innovación que una carcajada sincera.

¿Cree que a la mayoría de sus empleados le cueste soltarse? Supere sus preocupaciones. El humor puede convertir a sus líderes y empleados en personas más productivas y exitosas, y hay varias formas sencillas de crear un lugar de trabajo que aprecie el buen humor:

1. Utilice anécdotas graciosas para educar e inspirar.

Aunque a usted podría parecerle fascinante hablar sobre sus indicadores clave de desempeño y sus objetivos empresariales, sus empleados podrían no estar de acuerdo. Para mantenerlos interesados, encuentre una forma divertida de unir los puntos de toda su información. Además, sazonar las reuniones con un poco de comedia puede hacer que la información y los procedimientos complicados parezcan menos abrumadores. Si tiene problemas para añadir humor, intente aplicar el yoga de la risa (sí, existe) en sus reuniones para alegrar el ambiente y provocar algunas risas.

2. Fomente las relaciones de equipo después del trabajo.

Cuando las personas se juntan, naturalmente cuentan historias y es posible que algunas sean absolutamente hilarantes. Aunque no puede obligar a todos a asistir a la happy hour, puede alentar a sus empleados a juntarse después del trabajo. Asegúrese de asistir también y esté preparado para compartir sus hazañas más vergonzosas (porque, honestamente, ¿a quién no le gusta oír sobre aquella vez en la que su jefe se puso en ridículo?).

3. Hable sobre su estado emocional después de reírse.

Ha sido un día estresante. Todos están tensos. De repente, algo chistoso ocurre y todos, incluso la chica que nunca sonríe, sueltan una carcajada. Después de recuperar el aliento, sean honestos sobre el gusto que les da que la risa haya disipado la tensión. Deje que otros se unan a la conversación y conduzca una mini reflexión ahí mismo. Esto puede ayudar a que sus empleados vean lo valioso que es el humor para ellos y para usted.

4. Tenga un balance en su uso del humor laboral.

Aunque definitivamente quiere que su equipo se sienta cómodo con el humor, asegúrese de no ir demasiado lejos. Hay un tiempo y un lugar para el humor y siempre debe ser del gusto adecuado para la empresa y la ocasión. Ríase y aprenda pero nunca reste importancia a una situación que demanda seriedad. Sus empleados inevitablemente entenderán sus límites y los seguirán.

¿No puede recordar la última vez que rió? Ponga su comedia favorita en Netflix o rente una película graciosa para verla con su familia. Le asombrará lo brillante que se ve el mundo después de haber pasado el tiempo derramando lágrimas de alegría, no de estrés.