Probablemente usted tiene una rutina de mañana, una rutina de noche y varias rutinas pequeñas a lo largo del día. Añada un pequeño cambio, como despertarse tarde o verse obligado a tomar una nueva ruta para ir a trabajar y se sentirá alterado.


¿Es de sorprender, entonces, que los empleados a los que se les asignan cambios organizacionales radicales se sientan nerviosos? Todos saben que los cambios son inevitables, pero eso no significa que loa aceptemos con entusiasmo. Como lo descubrió un estudio de la Asociación Estadounidense de Psicología, más de la mitad de los trabajadores que han experimentado cambios recientemente sufren de estrés a largo plazo.


El cambio es natural y es momento de que dejemos de tratarlo como un tema tabú. El cambio es una oportunidad para aprender y todos podemos aprender juntos en un entorno de trabajo. De hecho, el cambio se puede volver una oportunidad para que todas las personas de la escala corporativa desarrollen nuevas destrezas, incluyendo el director general.


En mi compañía, tuvimos que dar un vistazo a nuestra organización para determinar cómo mejorar la eficiencia. Esto involucró a la organización entera, incluyendo a personas que típicamente no habían participado en el pensamiento estratégico. ¿Fue estresante? Por supuesto. Pero me volví una líder más activa como resultado, lo cual espero influya en los demás.


Si usted desea llevar a cabo un próximo cambio en lugar de hundirse bajo su peso, avance con las siguientes acciones.


 

1. Comunique todo con transparencia. ¿Por qué hasta el 70 % de los cambios corporativos fracasan, de acuerdo con la investigación de McKinsey? Mi mejor conjetura es que los líderes de la compañía tenían una visión y nunca la compartieron completamente con su gente. Esto impidió que todos pudieran comprender su importancia, ocasionando un estancamiento justo al inicio.


Para evitar una parada tan abrupta en la acción, excédase con la comunicación en las primeras etapas del cambio. Nunca podrá decir lo suficiente, aun si repite lo mismo una docena de veces. Hable sobre cómo se implementará el cambio y qué significará realmente para sus trabajadores y la organización. Sea genuino y dé respuestas meditadas a las preguntas que surjan.


 

2. Piense en el cambio como en algo continuo. Irónicamente, muchas compañías se mantienen en las primeras repeticiones de cualquier cambio. ¡Se olvidan de que el cambio también debe cambiar! En lugar de esculpir los cambios en piedra, escríbalos con lápiz. Esto le permite hacer alteraciones cuando sea necesario mientras llega a su destino deseado.


Cuando necesite dar un giro, sea directo sobre las dificultades que enfrenta. No tiene que pretender que el cambio no es difícil para usted también. Aun si usted sabe que un cambio es algo bueno, aún experimentará algunos dolores de cabeza. Aliente a todos a trabajar con usted y permanezca en curso a lo largo del camino.


 

3. Identifique las sorpresas inesperadas. Cuando usted cambia una cosa, cambia todo lo demás, también. Y probablemente no ha pensado en cómo algunos procesos o protocolos se verán afectados por los cambios que está haciendo. Comprométase a estar actualizado sobre lo que sucede con sus empleados. De esa manera, usted podrá enmendar rápidamente ciertos procesos o decisiones alterados por el cambio.

 

Recuerde, el cambio no es una situación de “establecer y olvidar”, este requiere supervisión constante. Cambiar los mecanismos como equipo de docenas o centenas de empleados puede ser totalmente abrumador. A pesar de estos cambios, usted podrá acoger el cambio continuo si se prepara a sí mismo y a su equipo para anticipar las crisis e incrementar las ventajas.