De modo literal o figurado, los obstáculos son un modo de vida en los negocios. Como persona que ha trabajado en cada nivel de la compañía, los he enfrentado incontables veces. Aunque nunca es divertido, cuando la vida arroja una dificultad a su aparentemente perfecta vida, puede ser un trampolín para la innovación, creatividad y éxito.

Por ejemplo, tenga en cuenta mi reciente experiencia de viaje a Florida para una gran conferencia. No solo perdí mi vuelo de salida a Orlando, sino que tuve que esperar cuatro horas para abordar el siguiente avión. Una vez que llegué a Orlando, me apresuré para llegar al hotel para descubrir no solo que estaba en el lugar equivocado, estaba en la ciudad equivocada. Resulta que debí haber estado en Fort Lauderdale, que estaba a más de 200 millas de distancia.

Para no hacer el cuento largo, terminé tomando un viaje en Uber de tres horas hacia mi destino (mis respetos para mi parlanchín conductor de Uber, Elvis). Aunque difícilmente haya sido el viaje de negocios libre de obstáculos que había esperado, nunca permití que la experiencia me consumiera por completo. Al soportar los golpes y reír por la ridiculez del asunto, salí intacta de la situación.

Ciertamente no todos los obstáculos son tan sencillos. Hace años, un comprador con una cuenta grande nos pidió que desarrolláramos productos nuevos. Después de haber dedicado meses a un estudio de mercado y diseño, presentamos los resultados. Lamentablemente, el comprador se cambió de departamento sin decirnos, dejándonos con el encargo y productos que el cliente ya no necesitaba. Ciertamente no fue ideal, pero hasta los problemas significativos y costosos como ese raras veces me alteran porque he aprendido que nada en los negocios está garantizado.