Los negocios pueden no ser democracias, pero no tienen que convertirse en dictaduras. De hecho, los líderes que se apoyan en las aportaciones de sus empleados superan a quienes mantienen personajes de lobo solitario.

Un lugar de trabajo centrado en el respeto garantiza un flujo constante de ideas innovadoras y una rotación de personal reducida. El secreto es la colaboración eficaz, un componente crítico en el mundo laboral de la actualidad. Si su negocio es una rueda que debe avanzar hacia adelante constantemente, piense en el director general como el eje y los empleados como los rayos. El eje sostiene todo, pero la rueda se desbarataría si cada uno de los rayos no hiciera su parte.

Y aun así, desarrollar un lugar de trabajo de colegas confiables con frecuencia requiere líderes que cambien su mentalidad, algo que he experimentado personalmente.

Aunque ahora soy Directora General, no empecé ahí. Empecé desde abajo, sin un título o experiencia gerencial significativa. Por consiguiente, aprendí a liderar poniendo a prueba las hipótesis y quedándome con las triunfadoras. Recuerde: Yo estaba intentando motivar a las personas a que hicieran su mejor trabajo, pero no tenía la autoridad.

Lentamente, comprendí el poder de pedir ayuda. Los líderes no son omniscientes; los buenos delegan y permanecen abiertos al cambio. También encuentran fortaleza y guía en otros. No es debilidad saber que no sabe.


Cambiar de ‘yo’ a ‘nosotros’

Con el paso del tiempo, he llegado a practicar lo que muchas personas llaman liderazgo de servicio. Los líderes de servicio permanecen al frente, en lugar de arriba, compartiendo las responsabilidades y poniendo en primer plano las necesidades del equipo. Este enfoque forja un sentido de comunidad y fomenta emprendimientos colaborativos tremendos, produciendo una infinidad de beneficios.

Una de las ventajas iniciales de crear una cultura laboral en la que todos tienen voz es el flujo constante de ideas nuevas y mejores. Los empleados que se sienten escuchados y parte de una perspectiva más amplia tienden a colaborar cuando hay lluvia de ideas, aun si no se les pide que lo hagan. Tomando en cuenta que Gallup reporta que hay una escasez de participación en el 71 por ciento de los trabajadores millennials, este nivel de participación es un activo valioso. No culpe únicamente a los millennials, ya que el 70 por ciento de estos jóvenes trabajadores dicen que se sienten desmotivados por el liderazgo deficiente.

Por consiguiente, otro resultado positivo de liderar desde una plataforma de democracia modificada es una menor rotación de personal. Ya sea que hayan recibido un ascenso interno o que los hayan traído de fuera para dar nueva vida a viejos procesos, los trabajadores valiosos tienen determinación y resolución. Después de todo, ¿por qué irse cuando se siente como en casa?

Usted no tiene que ser el mejor amigo de sus empleados para participar con ellos de una manera significativa que mejore su conexión, así como el ambiente de trabajo de su compañía. Solo tiene que establecer algunas medidas para inculcar una cultura de concesiones mutuas y democráticas en lugar de directivas interminables.


Cómo practicar el liderazgo de servicio

1. Dé a los empleados crédito cuando lo merezcan.

¿Tuvieron los trabajadores ideas sorprendentes que terminaron ahorrando dinero a la compañía, agilizando los sistemas, ayudando a los clientes u otra cosa magnífica? Felicítelos, posiblemente enfrente de sus compañeros.

Nunca se lleve el crédito de ideas innovadoras que no salieron de su cerebro. De lo contrario, se arriesgará a que los empleados dejen de contribuir. Por supuesto, debe usar su buen juicio: No anuncie cada palabra que diga un empleado. El respeto mutuo se desarrolla con el tiempo y en un entorno libre de microgestión. Asegúrese de que las personas se sientan valoradas confiándoles su trabajo y felicitándolos cuando sea pertinente. 


2. Esté en contacto con los empleados.

A medida que su negocio crezca, puede ser difícil tener una relación personal con todas las personas que están en la nómina. Sin embargo, haga su mejor esfuerzo por comunicarse con tantos contribuidores como pueda habitualmente.

El estudio Gallup que mencioné anteriormente reveló que solo aproximadamente una quinta parte de los Millennials se sientan con sus supervisores una vez a la semana y aun menos sienten que los comentarios que reciben de sus supervisores hace la diferencia. Ponga fin a esta tendencia programando reuniones formales y poniéndose a disposición para diálogos espontáneos. Usted fomentará la civilidad y un sentido de camaradería, que lo ayudarán a sobrellevar los inevitables tiempos difíciles. 


3. Practique la capacidad de escuchar.

¿Ha hablado con alguien y se ha dado cuenta de que no escuchó una sola palabra que usted dijo? Sus ojos estaban abiertos y enfocados, pero su cerebro estaba en otro lado. ¿Suena familiar? Los líderes tienen mucho en su mente, pero no es excusa para dejar de prestar atención a las personas.

Si tiene dificultad para deshacerse de todos esos pensamientos persistentes, practique poner atención. Pídale a una persona cercana que le diga algo importante para ayudarlo a mejorar su capacidad de escuchar. Una vez que esta persona haya terminado de hablar, repita lo que dijo sin sacar conclusiones o dar una solución de inmediato. Permita que este nuevo conocimiento surta efecto y tome tiempo para reflexionar. A medida que mejore, escuchar atentamente no será tan difícil.


4. Gestione las reuniones en estilo colaborativo.

¿Está acostumbrado a hablar la mayor parte del tiempo durante las reuniones? ¿A veces interrumpe cuando otros participan? Su intención puede ser sencillamente que la junta sea más rápida, pero estos tropiezos de liderazgo pueden hacer que los miembros del equipo sientan que no son importantes.

Trate de moderar sus reuniones más pequeñas dando a cada asistente la oportunidad de hablar sin interrupciones. Evite ceder la palabra solo a los extrovertidos pidiendo comentarios de todos, quizá empezando en un extremo de la mesa y continuando hasta que todos hayan participado. Si tiene problemas para evitar hablar y poner fin a la conversación o si su gente parece vacilante para hablar porque temen ofenderle, considere contratar a alguien para que modere las reuniones importantes.


5. Acepte los comentarios sin reacciones precipitadas.

Usted no podrá mejorar sin escuchar la verdad, por más difícil que sea. La mayoría de los empleados no se esforzarán para decirle las cosas “como son”, por lo que sería recomendable implementar encuestas anónimas de opiniones para tener una idea de qué está haciendo bien y en qué puede mejorar.

Después de haber recibido estas opiniones, propóngase hacer cambios. También hasta sería recomendable hablar con algunos colegas sobre sus intenciones, esto lo hará responsabilizarse y alentar el sentido de confianza que desea perpetuar en su organización. Esto también demostrará a su equipo que tratará sus sugerencias o inquietudes con seriedad.

A pesar de la índole autocrática del liderazgo de negocios, las operaciones, ideas y procesos diarios pueden ocurrir aún en un entorno democrático. Es una solución ganadora para las compañías modernas que realmente desean fuerzas laborales más felices y que desean garantizar que su “rueda” siga girando por décadas.