Dejando de lado las opiniones políticas, pienso que sería bastante difícil encontrar a una mujer de negocios que pueda relacionarse en algún nivel con las dinámicas de género de esta elección.

 

Solo piénselo: Una de las carreras presidenciales más extenuante, amarga y divisiva en nuestra memoria colectiva, también es la primera en la cual un partido político importante nomina a una mujer para ser presidenta. Estoy bastante segura de que no es una coincidencia.

 

Y si esa mujer gana la próxima semana, su monumental logro se sentirá, de cierta manera, amargo. Por un lado, el camino pedregoso a la victoria resaltará la magnitud del logro. Por otro lado, como muchas mujeres que han tenido éxito en los ámbitos dominados por los hombres saben, el prejuicio de género, tanto explícito como sutil, puede ser un reto que perdura por toda una carrera profesional, el cual no termina con el éxito.

 

Son los hombres que te interrumpen bruscamente cuando tratas de decir lo que piensas. Aquellos que desestiman tus ideas con base en tu imagen e insinúan que tal vez lo mejor es que vayas de compras. Aquellos que te avergüenzan en entornos profesionales a través de apodos degradantes e inherentemente sexistas, como “cariño” y “nena” (y sí, “mujer desagradable”).

 

Claro que hay muchos hombres maravillosos que apoyan a las mujeres ambiciosas. Pero algunos se niegan a creer que una mujer puede competir a su nivel, a pesar de toda evidencia que demuestra lo contrario, ya sea en forma de una nominación para Presidenta de los Estados Unidos por parte de un partido importante o un ascenso para fungir como presidenta de una compañía.

 

Sin embargo, he aprendido a no dejar que eso me limite al perseguir mis metas y con base en mis propias experiencias, me gustaría compartir algunos consejos para otras mujeres ambiciosas en el negocio.

 

  1. Sea la persona más inteligente en la habitación: Cuando trabajaba para subir peldaños en Jelmar, aprendí muy pronto que una forma segura de probar mi valor y ser tomada en serio por los hombres era saber más que cualquier otra persona. Cuando debía preparar las presentaciones, estudiaba excesivamente y durante toda la noche. Me esforzaba más que cualquier otra persona y se notaba; con el paso del tiempo, me gané el respeto de mis colegas masculinos en lugar de su prejuicio. Aún más importante, también me creé el hábito de tomar clases y realizar investigaciones externas para después llevar ese conocimiento de vuelta a la compañía. Eso me convirtió en una experta invaluable y solicitada.

 

  1. Desarrolle su presencia: La presencia no tiene tanto que ver con la apariencia, sino más bien con la confianza que uno proyecta. En mi experiencia, muchas mujeres, en ocasiones, se han sentido incómodas al mirar a alguien a los ojos y estrechar su mano con firmeza, pero se trata de habilidades de negocios fundamentales que las mujeres deben cultivar para ser tomadas en serio en un entorno dominado por los hombres. En todo caso, debemos ser más equilibradas, refinadas y reservadas que los hombres ya que a menudo se nos juzga con mayor dureza. He recibido críticas por las cosas más insensatas e insignificantes—es una doble moral lamentable—pero es importante, sobre todo para las mujeres, no ofenderse fácilmente.

 

  1. Defender sus ideas: En definitiva se requiere mucha fortaleza para defender aquello en lo que crees—más aún en un entorno dominado por hombres, donde una mujer puede sentirse injustamente juzgada. Pero se requiere de más fortaleza para cambiar de opinión. Al igual que en la política, es común esperar que los líderes de negocios tomen una decisión y se apeguen a ella. Sin embargo, ¿si surge nueva información que invalide esa decisión, no se vuelve un acto de cobardía—incluso ridículo—el ser tan obstinado como para defenderla de todas formas? Si se encuentra en una situación en la que cree que un cambio de curso es lo indicado, no tenga miedo de defender aquello en lo que cree.

 

  1. No dejar a otras mujeres atrás: Es imperativo que las mujeres que han alcanzado el éxito apoyen a otras mujeres que están trabajando para lograr metas similares. Mi sector apenas está comenzando a ser más incluyente con los grupos infrarrepresentados, por lo que considero que es mi obligación brindar la oportunidad a más mujeres de contribuir con sus perspectivas y opiniones únicas. Además de respaldar mujeres dentro de mi propia compañía, también trabajo como mentora con grupos externos para ayudar a que jovencitas desarrollen habilidades que les ayuden a triunfar en un negocio más adelante. Estas oportunidades de tutorías son increíblemente gratificantes y están disponibles para las mujeres en el negocio y con cualquier nivel de experiencia.

 

A lo largo de mi carrera profesional, me he sentido encantada de ver caer los prejuicios de género, abriendo así más puertas para las mujeres. Pero en muchas industrias, como en la política, aún falta mucho camino por recorrer. Y mientras pienso en los numerosos obstáculos que he tenido que enfrentar a lo largo de más de 20 años en el negocio, me doy cuenta de cuán a menudo me sentí inspirada por un comentario ofensivo o práctica de trabajo sexista para trabajar más arduamente hasta triunfar.

 

De la misma forma en que una innumerable cantidad de mujeres reclamaron rápidamente el término “mujer desagradable” y lo convirtieron en una muestra de fortaleza y oposición; siendo una mujer en el negocio con frecuencia requiere buscar formas de convertir experiencias negativas en una motivación positiva. Lo he hecho durante toda mi carrera profesional y usted también puede.