Aunque muchas personas (ejem: hombres) podrían estar dándose cuenta de esto, las mujeres (y madres, en particular) han sido proveedoras durante generaciones. Consideremos el caso de Tammy Duckworth, quien no permitió que un bebé la alejara de su trabajo. La senadora Duckworth estuvo en los titulares al convertirse en la primera senadora que votó en el Senado con un recién nacido en brazos. De hecho, ella ayudó a cambiar las reglas sobre cómo se les permite votar a los legisladores por las leyes en EE.UU., lo cual le permitió llevar a su bebé consigo a votar.

Y ella no es la única mujer poderosa que balancea su carrera profesional y su maternidad. Veamos a Rebecca Slaughter de la Comisión Federal de Comercio. Como se mencionó en un artículo reciente en The New York Times , Slaughter aprovecha hábilmente cada momento para no descuidar a sus tres hijos, ni a su equipo gubernamental. De hecho, no ha permitido que el dar a luz o la lactancia la detengan — lleva a su bebé con ella a la oficina y se extrae lecha durante el traslado.

Ni siquiera Houdini podría lograr tal truco de manejo de tiempo. Evidentemente, él no era una mamá. Y es por eso que los negocios deben considerar cuán valiosas son las madres exitosas para el futuro de sus compañías, en especial cuando esas mujeres adquieren roles fundamentales.

 

Navegando los desafíos de responsabilidades que chocan entre sí

Si bien todo padre se enfrenta a las ansiedades que conlleva el criar niños, las mamás tienden a cargar con el peso de la falta de confianza. Constantemente me pregunto si estoy haciendo lo suficiente por mis hijas. ¿Estoy ayudando lo suficiente con la tarea? ¿Mi presencia se nota lo suficiente en sus escuelas? De no ser así, ¿es algo terrible o solo así es la vida? Después de todo, el tiempo no se detiene por nadie — en especial por una mamá que es jalada en muchas direcciones.

Otro conflicto al que se enfrentan las madres que trabajan es el definir quiénes son. ¿En dónde encajamos? ¿Acaso somos la suma de nuestras partes; o en un momento determinado tenemos dos lados compitiendo por el dominio? Tiendo a inclinarme hacia la primera descripción, la cual me ha ayudado a dejar atrás los retos de ser una mamá y una Directora General para aceptar sus ventajas.  Como dijo Stacey Epstein, Directora General de Zinc, el dirigir una compañía es “ criar humanos para un fin distinto, pero es lo mismo que ser madre”.

Por ejemplo, me he vuelto más paciente y franca después de tener hijos. En realidad no me altero tanto ya que he viajado con niños en brazos. También escucho más a mi personal y no los juzgo automáticamente como lo hubiera hecho de joven; es algo que me llevé de sentarme a la mesa y participar en la discusión en lugar de acaparar la conversación. En lugar de gritar, me puedo sentar con un empleado y resolver el problema.

Además, estar muy ocupada me ha forzado a buscar buenos recursos en casa y en el trabajo. La subcontratación no es una mala palabra en los negocios y tampoco debería serlo en casa. Solo hay que estar preparados para pagar por un gran servicio en ambos mundos. En nuestra familia hay muy pocos cambios de cuidadores debido a que los trato como si fueran parte de la familia y les ofrezco salarios competitivos.

En otras palabras, me toca nutrir de muchas formas a lo largo del día. Usted también puede hacerlo al aceptar la oportunidad única de criar niños y dirigir un equipo simultáneamente mientras se apoya en algunos consejos importantes:

 

1. Busque una cultura corporativa que encaje con sus necesidades.

En mi camino para convertirme en Directora General y ganarme un lugar a la mesa, comencé trabajando para mi padre. Fui afortunada, en su mayoría. La mayoría de las mujeres líderes — a excepción de las emprendedoras con negocios nuevos — tienen que encontrar un hogar lejos de su hogar. 

Si está en busca de una nueva posición ya que siente que su lugar de trabajo actual no le apoya como mamá y líder o no le ofrece movilidad ascendente, entonces manténgase al pendiente de mejores organizaciones. Investigue un poco sobre las personas para las cuales va a trabajar antes de aceptar la posición y realice su debida diligencia sobre ellos, así como ellos lo harán con usted.

 

2. Transfiera sus habilidades hogareñas al lugar de trabajo.

La paternidad y la gestión son notablemente similares. Es probable que ya use bastantes habilidades de mamá en su trabajo, como organizar las reuniones del equipo como si fuera el calendario familiar. Pero es posible que su empleador no se dé cuenta de lo valiosas que son sus capacidades. Asegúrese de buscar maneras de demostrar sus activos únicos, tales como brindar tutorías a un grupo de empleados nuevos al igual que lo haría con la tropa de Chicas Exploradoras de sus hijas.

¿No está segura qué es lo que aporta en términos de habilidades transferibles? Establezca todas las tareas que realiza a diario, desde presupuestar hasta el último centavo a negociar lecciones de piano asequibles para su joven virtuoso. Es probable que ya sea capaz de manejar más funciones de liderazgo en su trabajo.

 

3. Busque a la persona indicada para el trabajo.

¿Recuerda cuando mencioné que subcontrato labores domésticas sin vergüenza? No elijo a la primera persona de la que me entero. Me tomo el tiempo necesario para examinar a esos candidatos, tal como lo haría con un empleado potencial que quisiera formar parte de la compañía. En otras palabras, estoy constantemente buscando los mejores resultados, sin importar la situación.

No contratamos a cualquier persona en busca de trabajo; existe un proceso. Imite ese proceso en casa para incorporar redundancia y planes de respaldo con facilidad.

 

4. Establezca límites claros.

Establecer límites entre la vida laboral y de hogar es difícil. Aún así, es necesario si va a ser vista como líder en el trabajo y como mamá en el hogar. Intente limitar el tiempo que pasa hablando sobre sus hijos en el trabajo. Al mismo tiempo, no se queje todo el tiempo del trabajo mientras esté en casa.

Definir la vida entre los dos hemisferios que lidera generará una mejor sensación de equilibrio. Además, les mostrará a sus hijos y a sus empleados cómo gestionar de una manera saludable.

A fin de cuentas, “mamá” y “líder” son dos lados de la misma moneda. Entre más pronto se incline a esa realidad, más fuerte — y feliz — será en general.