Frecuentemente, las personas me preguntan sobre cuáles líderes comerciales me inspiran y a mí me encanta compartir historias sobre las personas y las compañías de las que he aprendido durante mis viajes y de todas las organizaciones comerciales a las que pertenezco con orgullo.

 

Hace poco me senté con Marsha Serlin de United Scrap Metal para discutir sus experiencias como mujer líder de negocios, su éxito como pionera en sustentabilidad y la cultura única de su compañía. Espero que disfruten esta entrevista, la cual ha sido algo editada debido a su longitud.

 

Alison: ¿Cómo decidió dar el tan atrevido paso de iniciar su compañía?

 

Marsha: Comencé con $200 dólares y alquilé una camioneta para recoger metal en los callejones. Recogí materiales y no tenía idea que se necesitaba un cierto tipo de camión para descargarlo. Está de más decir que era bastante ingenua. No crecí en una familia que recogiera chatarra. No conocía a nadie en el sector de la chatarra, excepto a un tipo quien yo creí que era una buena persona, pero pensé que si el podía hacerlo, yo también. Y de ahí saqué la idea.

 

Alison: Cuénteme un poco sobre su negocio. Según tengo entendido, la mayor parte de la maquinaria que usamos para fabricar productos finalmente se vuelve obsoleta. Entonces las personas las desarman, se las llevan y ustedes las reciclan.

 

Marsha: Exacto. Y luego son llevadas a la acerería, al horno eléctrico o a una planta integral. Ese metal es enviado a la fundidora para convertirlo en bobinas, chapas o palanquillas.

 

Alison: ¿Cree que hay algo nuevo que esté por llegar a su sector? ¿Alguna tecnología nueva?

 

Marsha: Es posible que los hornos eléctricos sean lo más nuevo, ya que requieren menos trabajo. Puede haber hasta 10 personas en una planta, mientras que en una planta integral puede haber cientos de personas. Por lo que los hornos eléctricos son los más eficaces para fundir el material. Mis materiales son enviados directamente a las plantas trituradoras de forma doméstica. Cuando hay múltiples cargas de materiales, las enviamos en barcazas. Entonces ese material es enviado a la planta donde fabrican nuevas láminas, bobinas, palanquillas o distintos productos que tienen un nuevo comienzo y eso es una parte del reciclaje.

 

En otras palabras, tiene un auto; luego de 10 años, dice “quiero un auto nuevo”, entonces decide venderlo, alguien compra su auto usado, después ese auto se descompone y así es como termina en el depósito de chatarra. Creo que el hecho de que sea reutilizado una y otra vez es lo más interesante. No saben de dónde provino su auto. Pudo ser una horquilla de Alabama. ¿Quién sabe? Usamos muchos productos distintos para crear productos nuevos. Probablemente, la manufactura sea de donde proviene la mayor cantidad de chatarra.

 

Alison: ¿Cree que ha estado al frente de la iniciativa de reciclaje?

 

Marsha: En la década de los 70, el término “reciclaje” ni siquiera aparecía en el directorio telefónico. Quería publicitar mi compañía en el directorio telefónico, pero no existía una sección para el reciclaje. Y poco después, repentinamente, ya había una. Sabía que el reciclaje iba a ser la nueva cosa a la que las personas le iban a prestar atención. En 1978, cuando comencé, las personas solo se deshacían de los materiales. Pero ahora se preocupan más por hacer lo que es mejor para el medio ambiente.

 

Alison: Entonces, cuando estaba trabajando en implementar todos estos programas de reciclaje, ¿qué tipo de retos pensó que enfrentaría? ¿Cómo le ayudó al negocio a lograr sus metas?

 

Marsha: En primer lugar, no ha cambiado mucho a través de los años. Siempre hubo papel y metal. Los periódicos continuaban publicando noticias y eso era lo más frecuente de todo.

 

No solo nos encargamos de ese tipo de cosas; regularmente, también nos encargamos de grandes cantidades de madera. Al observar los costados de muchos parques, todos cuentan con mantillos y todos están hecho con madera reciclada. Se requiere un cierto número de máquinas para cortarla en pedazos pequeños. Los jardineros lo usan bastante. Entonces, al igual que el hierro, el acero, el aluminio y el bronce inoxidable son los demás materiales que reciclamos.

 

Con respecto a cualquier otro producto, las materias primas son básicamente las mismas: cobre, aluminio y acero inoxidable.  Contamos con una planta de manufactura en nuestra compañía en donde granulamos alambre y separamos el plástico del metal. Y luego creamos un producto, un producto terminado que vendemos a las plantas manufactureras.

 

Alison: Parece que descifró una forma de tomar su inversión de $200 y diversificarse a siete u ocho materiales distintos que ahora recicla, los readapta a dos o tres distintos tipos de materiales nuevos y los vende con una nueva forma a alguien más.

 

Marsha: Exacto.

 

Alison: Eso es bastante innovador, Marsha.

 

Marsha: Cuando recibimos cantidades muy grandes de materia prima, debemos pensar en lo que podemos hacer para añadirle un poco más de valor a esa materia prima. Se debe ser un poco innovador para poder pensar que eres capaz de hacer eso.

 

Alison: Me pregunto si se le han ocurrido estas maneras alternativas de ver su negocio debido a que es mujer. ¿Cree que su visión de la innovación es distinta a la de un hombre?

 

Marsha: Sí. Creo que las mujeres piensan distinto.

 

Alison: No quiero parecer sexista. Pero podría solo decir, “¿saben qué? Voy a dirigir un negocio de chatarra y será el más grande negocio de chatarra que exista”. En cambio, usted intenta ser un negocio de chatarra y una mujer que intenta encontrar soluciones para otros negocios. Para usted no es suficiente tan solo desarmarlo. En verdad quiere tratar de crear y encontrar algo como producto.

 

Marsha: Creo que las mujeres piensan en las compañías de forma distinta. El fracaso nunca fue parte de mi anatomía. Siempre tuve miedo de fracasar, por lo que nunca me rendí. Me parece que una fortaleza que las mujeres poseen es la tenacidad.

 

Pero debo decir que en nuestro negocio, al principio, no había ninguna mujer con una compañía como la mía; hablo de hace 40 años. Lo que me diferenció fue que realmente entendía el negocio. ¿Qué tan único es que una mujer sepa de lo que está hablando? La novedad era que yo estaba al frente y todas mis contrapartes masculinas querían saber por qué. Querían saber qué fue lo que me llevo a querer hacer eso. Cuando eso sucedía, yo siempre sabía a qué metal se referían, todos los números, todos los niveles del material—estaban sorprendidos.

 

Cuando comencé, nadie podía creer que una mujer manejara un camión. Me subí en la parte trasera del camión y descargué todo, a mano, yo misma y nadie podía creer que una mujer pudiera hacer eso. No tenía miedo; podía enfrentarme a un barril. Cuando digo enfrentarme, me refiero a mover un barril que pesaba 700 libras. Yo podía hacer eso. Y podía traer todo este material, meterlo a la planta y manejar el camión; las personas estaban asombradas, nadie sabía que pensar.

 

Alison: ¿Ha notado una afluencia de mujeres desde que comenzó su negocio?

 

Marsha: Sí, más. Muchas más se están adentrando en el sector.

 

Alison: ¿Cómo inspira a esas mujeres para que tengan éxito—no necesariamente aquellas que trabajan en su sector, sino aquellas mujeres que dirigen otras compañías? ¿Qué les diría?

 

Marsha: En primer lugar, les diría que no se trata de dónde se comienza. Siempre hay que ver más allá y nunca se puede estar demasiado ansiosa ya que no se trata de un éxito repentino. ¡Las personas piensan que me volví exitosa repentinamente, pero tan solo me tomó 40 años! Toma bastante tiempo y generalmente, las personas piensan que debe haber ganancias durante el primer año, pero no es así. Toma tres años poder depositar algo en el banco. A mi me tomó días de 16 horas, no era de nueve a cinco. No se trata del comienzo, sino de la meta. Para mí es muy gratificante ahora que todo el trabajo duro rindió frutos y contamos con algunos de los mismos clientes que obtuvimos casi desde el primer día. Seguimos creciendo en los espacios donde somos buenos.

 

Alison: ¿Dónde ve su compañía en los próximos 10 o 15 años?

 

Marsha: Hemos crecido más de lo que imaginamos y creo que creceremos al doble en los próximos cinco o diez años, sin duda. Pero digo esto con cautela. Hay algunos años donde no todo sale bien e intentas solucionarlo al reducir y cortar gastos operativos y se tiene que hacer lo necesario. Debes mantener la mirada en las ganancias. A algunas personas les gusta enfocarse en el crecimiento de primera línea. Yo me enfoco en el crecimiento final.

 

Alison: Una de las cosas interesantes que descubrí cuando hacía mi investigación sobre usted es que estaba involucrada en restaurantes que pertenecían a mujeres. ¿Aún brinda asesoría a mujeres? ¿Sigue involucrada en distintos tipos de negocios? ¿Qué otras mujeres o negocios e industrias le brindan inspiración?

 

Marsha: Se trata de los dueños. Nunca se trata de los negocios. Se trata de quién tiene esa chispa. Quién tiene el deseo. Quién piensa: nunca cerraré este lugar; ¿seguiré aquí? Lo obtienes de ciertas personas que conoces. Hago un esfuerzo por retribuir, por ayudar a otras mujeres.

 

A veces a las mujeres se les dificulta ceder un porcentaje de su negocio o cuando tienen que recaudar fondos, no se dan cuenta de que no van a ser dueñas del 100 por ciento. Los hombres entienden esa parte. Pero las mujeres poseen una visión muy distinta a la de los hombres con respecto a las finanzas. Y eso me parece muy interesante. Algunas personas hacen crecer un negocio sin ninguna ayuda. Pero si alguien va a venir a ayudarle, ellos quieren un pedazo de la acción. Algunas veces las mujeres sobrevaloran sus compañías y después no pueden conseguir un inversionista, quedando arruinadas. Eso pasa con frecuencia.

 

Muchas mujeres jóvenes piensan que un negocio es de nueve a cinco. Si piensan que un negocio es de nueve a cinco, entonces están acabadas. ¿Cuántas veces deseaste estar ahí para tus hijos? Simplemente, algunas veces no es posible. Algunas veces debes decir, “no. Me encantaría ser una mamá que se queda en casa, pero no puedo”. Si piensas dirigir un negocio, debes hacerlo de la manera correcta. De lo contrario, terminarás hundiendo el negocio.

 

Alison: Sí, han habido algunas ocasiones en las que me he perdido cosas muy importantes de mis hijos. Ser una madre soltera, algo que usted y yo tenemos en común, no me permite estar en todo lugar, a cada momento y eso es muy desafiante. Y la culpa que siento—es probable que sea la misma culpa que sintió usted.

 

Marsha: Sin duda. Recuerdo una vez que mi hijo jugaba fútbol y fui a su juego. Llegué, me senté en las gradas y me dormí durante el juego. Apenas dejaba de trabajar, me quedaba dormida. Casi no has dormido e intentas asistir a todo, pero no puedes. Solo puedes hacer tanto como puedas y no te sientas culpable porque todo eso es parte de la paternidad. Los niños deben saber eso.

 

Alison: A pesar de que ser una mujer de negocios tiene sus retos únicos, ¿diría que hay ventajas únicas?

 

Marsha: Ser subestimada como mujer en cualquier sector es una gran ventaja ya que nadie espera que lo logres y adivina qué—tienes una gran oportunidad para hacerlo bien. Siempre les digo a las personas que le cuenten a mi equipo sobre sus historias y sus experiencias. Porque si puedo transmitir una historia, todos deben saber que les puede pasar a ellos. Pero siempre tomamos el buen camino. Siempre que hay comentarios conflictivos, nosotros solo los ignoramos. Cuando comenzamos no teníamos nada, ningún cliente, y ahora aún tenemos algunos de los mismos clientes de hace 40 años.

 

Alison: Sé que tiene una fuerza laboral unida con muchos empleados que han estado con usted durante mucho tiempo. Siento curiosidad por saber cómo fomenta ese tipo de respeto mutuo porque sé que Jelmar es algo similar en el sentido de que tenemos muchos empleados a largo plazo. ¿Cómo ha fomentado ese tipo de lealtad?

 

Marsha: Acabamos de concluir una encuesta sobre cultura en toda la compañía. Hacemos esto de vez en cuando y queríamos saber qué pensaban las personas sobre el tipo de cosas que hemos hecho en el pasado y si deberíamos continuar haciéndolo. ¿Cuál es la tasa de satisfacción al trabajar con nosotros? Fue extensa. Acabamos de enviar los resultados a todos nuestros empleados para dejarles saber que agradecemos su participación y que hemos aprendido bastante sobre lo que debemos cambiar y lo que debemos hacer para tener éxito en el futuro.

 

Contamos con algunos programas para ayudar a nuestros empleados para que asistan a la universidad. Si tienen buenas calificaciones, nosotros pagaremos una parte de su matrícula.

 

También pagamos por mentores para algunas personas. Hay muchos Millenials con muchas ideas, por lo que tenemos mentores que les ayudan a convertirse en personas de negocios profesionales.

 

Y tenemos clases de liderazgo. Contratamos a personas para impartir clases uno a uno y de múltiples personas.

 

Alison: Ha sido muy proactiva en su sector.

 

Marsha: Tengo otro ejemplo que quiero darle. Tengo un contratista para demoliciones; él dijo, “debo derrumbar un edificio, pero quiero que lo veas para que sepas que hacer con él”. Era un edificio grande, una curtiembre. Él dijo que estaba abandonado desde hace ocho o diez años. Eso fue muy al principio de mi carrera profesional. Me pidió reunirme con él en el lugar, el cual estaba en un río. El agua era la forma más barata de llevar cualquier tipo de materia prima.

 

Él dijo que estaba algo sucio, así que llevé unas botas de pescador. Era una profundidad de tres pies y el olor era tan horrible que la mayoría de las personas ni siquiera se acercarían a este lugar. Pero bueno, nunca le dije una palabra al tipo. Era probablemente mi segundo o tercer año y nunca le dije nada. Entonces él me dijo, “el trabajo es tuyo”. Y yo pregunté, “¿cómo es que obtuve este empleo?” Él dijo, “porque nunca dijiste una palabra; nunca te negaste a ir”. Y yo dije: “Bien, mi camión estará aquí por la mañana para cargar todo”. El olor era insoportable. Pero verás, si no dices nada y vas por el buen camino, entonces obtienes todo lo que quieres y es así como este negocio se ha desarrollado. Soy muy afortunada al tener una compañía como esta y por haber crecido tanto—y seguirá creciendo más y más.

 

Alison: Qué gran historia. ¡Muchas gracias, Marsha! Esto ha sido maravilloso.

 

Marsha: ¡Gracias!