Observemos a África, por ejemplo, donde tan solo un 14 % de las mujeres en la categoría de ingresos bajos se gradúan de secundaria. Incluso en las categorías de ingresos medianos y elevados, los números alcanzan su auge al 57 %. En general, 122 millones de africanos no terminan la escuela secundaria — y más de la mitad son mujeres.

Lo que muchos de nosotros no comprendemos es que además de mejorar el bienestar general de las mujeres, el acceso a la educación también es importante para nuestra economía global en incremento. Las mujeres líderes — jugadoras activas tanto en la economía como en el negocio de ser mujer — tienen una responsabilidad especial de abordar el tema de la educación de las mujeres alrededor del mundo.

No hay que ser mujer para darse cuenta por qué es importante la educación de las mujeres. Desde la mortalidad infantil, hasta la propagación de enfermedades, las mujeres se enfrentan a una variedad de desafíos — los cuales pueden combatirse con la educación. Cuando se educa a las mujeres sobre estos problemas de salud, ellas tendrán una mejor oportunidad de evitarlas.

La educación también fortalece la economía. Cuando las ciudadanas reciben una mejor educación, ellas tienen una oportunidad mayor de obtener un empleo, lo cual aumenta el ingreso de todo el hogar. No hay que buscar mayor evidencia que un estudio realizado por la UNESCO en el año 2003, el cual demostró que por cada año que aumente el promedio de años escolares en un país, su crecimiento económico a largo plazo aumenta un 3.7 %.

Al igual que apoyamos a las mujeres de negocios, debemos apoyar a las mujeres que carecen de acceso a una educación — lo cual evita que inicien sus propios negocios o formen parte de al fuerza laboral. Y este apoyo debe comenzar desde temprano.

Soy afortunada porque mi hija ya está aprendiendo sobre estos temas. A través de una organización llamada Girl Up, ella ha sido educada en el tema del sufrimiento de jovencitas que carecen de los privilegios que ella a veces da por hecho. Ella sabe sobre el impacto que Malala Yousafzai ha tenido en este tema, ya que el extremismo amenaza el acceso a oportunidades de muchas jovencitas. E incluso ha podido recaudar fondos para la educación de las niñas al proyectar la película “Girl Rising”. Ha sido algo muy conmovedor.

¿Están listos para tomar medidas ustedes? El primer paso es educarnos mejor sobre los obstáculos que las niñas enfrentan alrededor del mundo.

 

1) La falta de educación afecta la salud mental.

La salud mental de las mujeres sufre cuando no se les da acceso a la educación. Aunque las mujeres podrían tener tareas importantes como criar niños y gestionar un hogar, a muchas aún no se les permite tener propiedades, trabajar para sí mismas o incluso elegir con quién casarse. Si bien vivir una vida centrada en el hogar no es necesariamente algo malo, cuando las mujeres no tienen opción, puede causar un profundo aislamiento.

Este aislamiento social puede llevar a niveles mayores de depresión en las mujeres, al igual que otros problemas de salud mental. En cambio, cuando a las mujeres se les permite tener una educación, experimentan una vida más rica que a menudo lleva a una oportunidad profesional dentro del ámbito público — lo que les permite unirse a otras comunidades y tomar decisiones para ellas.

 

2) La falta de educación afecta la salud reproductiva.

Una falta de educación a menudo puede llevar a resultados de salud reproductiva deficientes, incluyendo un embarazo no deseado y tasas de mortalidad infantil mayores. Y eso no solo afecta a las mujeres — también afecta a las generaciones futuras. Es más difícil para los niños que nacen en estas circunstancias romper con el ciclo, obtener una educación ellos mismos y salir de la pobreza.

Sin embargo, las jovencitas con mayor educación tienen menos hijos y embarazos más saludables. Como resultado de su educación, también están más conscientes de los pormenores de su salud reproductiva y pueden practicar métodos de planificación familiar o detectar síntomas preocupantes antes de que se vuelvan mortales. Entonces, cuando deciden tener hijos, esos bebés estarán más sanos y tendrán un mejor comienzo para sus vidas.


3) La educación y la alfabetización están ligadas a salarios más elevados.

Según el Banco Mundial, un solo año de educación secundaria para una jovencita puede compararse con un aumento salarial de un 25 % más adelante en la vida. Esto rompe el ciclo de pobreza en más de una generación; esa misma mujer podría tener un bebé propio, el cual crecería en un hogar más acaudalado y tendría un nivel de educación aún mayor. Es posible que ella tendrá sus propios hijos, continuará con la tendencia de movilidad ascendente en esa familia. La sociedad es una escalera y los peldaños representan la educación — cada vez que una mujer termina otro año de educación, ella sube otro peldaño de la escalera.

En específico, la alfabetización también puede impactar las ganancias de una mujer. Como se muestra en el Informe de Seguimiento de la Educación para Todos en el Mundo 2013-14, las mujeres trabajadoras en Pakistán con mayores niveles de alfabetización ganan un enorme 95 % más que las mujeres con una alfabetización mínima o inexistente. Nuevamente, este incremento de ingresos es a menudo invertido de nuevo en la familia, elevando el hogar en conjunto.

Es momento de que comencemos a ver más allá de nuestras comunidades y consideremos el acceso a la educación de las mujeres a escala mundial. Como mujeres y líderes comerciales, estamos muy comprometidos con ambos escenarios y si queremos ver que la economía siga creciendo, debemos abogar por el futuro de aquellos con menos oportunidades. Al ayudarles, en realidad estamos ayudando a todos.